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Buscando Poder Sobrenatural

Una Historia Personal

de la autora de
Venciendo el Poder de lo Oculto

ouija board

Comenzó con una tabla Ouija. Mi búsqueda de poder sobrenatural comenzó a la misma edad en que muchas personas se sienten atraídas por el ocultismo – yo era casi una adolescente. Asumí que la Ouija era sólo un juego. Yo creía que funcionaba liberando respuestas escondidas de mi subconsciente.

Pero un domingo por la tarde, mi hermana más chica, Karen y yo recibimos una respuesta que nos sorprendió. Ninguna de las dos podíamos haberla sacado de nuestras jóvenes mentes.

“¿Cuál es el significado de Iglesia”? le habíamos preguntado a la Ouija.

Esperábamos una respuesta de del tipo: “Un lugar de oración”, o tal vez: “La casa de Dios”. En lugar de eso, el triángulo en forma de punta, con nuestros dedos apenas tocándolo, se movía alrededor del alfabeto para deletrear: P-E-R-S-O-N-A-S.

“¡Estás dando una respuesta falsa!” Karen y yo nos acusamos mutuamente. Para asegurarnos, le preguntamos a nuestro padre si el significado de Iglesia podía ser “personas” “¿Porque preguntan?”, contestó el.

“La tabla de la Ouija lo dijo”, le respondimos.

“Bueno, eso es correcto,”  dijo. Entonces nos explicó que la Iglesia, no es un edificio de madera y piedra, sino todos aquellos que dan culto a Dios.

Esto era ahora emocionante. ¡Este simple juego, aparentemente, podría darnos una respuesta precisa más allá de nuestro conocimiento! Karen y yo queríamos respuestas más sobrenaturales. Nunca nos detuvimos a pensar de dónde venían las respuestas. Jugar con la Ouija era divertido y eso era todo lo que nos importaba a nosotras.

Por lo tanto, cuando se presentó la siguiente oportunidad para aprender más acerca de lo oculto, la tomé con impaciencia.

En mi cumpleaños número catorce, un amigo me obsequió un libro de casas embrujadas. Esto abrió un enorme mundo de misterios. Hambrienta por más, frecuenté la librería y biblioteca para devorar todo lo que pudiera encontrar acerca de fantasmas y comunicación con espíritus.

Mi autor favorito era “cazafantasmas” Hans Holzer. Sus libros me remontaban sobre otro plano de existencia, una vida futura sobre la que yo nunca había oído hablar en mi educación cristiana. Lo describió como un lugar entre el Cielo y la Tierra a través del cual todo el mundo pasa después de la muerte. Algunos, dijo, se quedan atrapados y se convierten en los fantasmas que frecuentan las casas. Incluso Holzer, había fotografiado y grabado una serie de estos fantasmas.

Dos años más tarde, iba yo a ver y escuchar su prueba de vida después de la muerte, en una conferencia que dio en mi escuela secundaria. Conocerlo en persona, ayudó a reafirmar mi confianza en sus ideas.

Mientras tanto, yo anhelaba experimentar el mundo espiritual por mí misma. Al mismo tiempo, mi curiosidad me llevó a libros sobre temas relacionados. Uno de ellos fue el hipnotismo.

Una idea me golpeó: si pudiera hipnotizar a mi hermana, tal vez podría ponerla en un trance médium para poder canalizar un fantasma. La oportunidad llegó una noche, cuando estábamos solas con una amiga. Apagamos las luces, encendimos una vela en la mesa, en medio de nosotros y nos acomodamos en nuestras sillas.

Al principio nos reímos, pero luego empecé a calmar a los dos y a entrar en un estado hipnótico, usando las palabras que había memorizado de un libro. Cuando ellos respondieron a algunas sugerencias, lo que indicaba que estaban profundamente en un trance, les dije que miraran con sus ojos internos dentro del mundo espiritual.

“Que es lo que ves?”, pregunté

“Alguien está aquí”, murmuró mi amiga.

“¿Quién?”, me incline hacia ella. “¿Un espíritu?”

Ella negó con la cabeza. “Se ha ido ahora”.

Después que saqué a Karen y a nuestra amiga de sus trances, ambas informaron detectar una presencia en la oscuridad a la que habían entrado.

“¿Pudo eso haber sido un espíritu?” pregunté.

“Probablemente,” contestaron.

Nos quedamos enganchadas. Deseosas de compartir nuestro descubrimiento y mejorar nuestras habilidades, invitamos a otros amigos a nuestro círculo y formamos un club secreto, La Sociedad Psíquica. Enseñé a un compañero de clase a ser hipnotizador y los dos guiamos a nuestros amigos a entrar en trance.

Por lo general, nos contactábamos con “guías espirituales”. Nosotros  creíamos que las almas de los muertos tenían la asignación especial de ayudarnos, algo así como los homólogos de ocultismo con los ángeles de la guarda y se posesionaban temporalmente de los cuerpos de nuestros médiums para hablar con nosotros.

Una de las cosas que nos dijeron era por qué habían tomado un interés en nosotros: porque estábamos involucrados en el ocultismo. Querían animarnos a seguir aún más. Eso debería haber sonado una alarma en nosotros, pero no queríamos que cualquier duda nos parara de tener nuestra diversión.

En nuestras sesiones de espiritismo, estos “guías” tomaron cargo rápidamente.  Buscamos su ayuda en la localización de todo, desde espíritus con los que podríamos hablar hasta hámsters perdidos. Nunca encontramos los hámsters (asumimos que el gato  había llegado antes que nosotros), pero a menudo nos encontramos con lo que creíamos eran almas atribuladas. Algunos, al parecer, eran fantasmas que no sabían que habían muerto; algunos buscaron nuestra ayuda en la búsqueda de seres queridos fallecidos; otros estaban enojados y necesitaban encontrar la paz.

Esto le dio un propósito a nuestras sesiones de espiritismo. ¡Podíamos ayudar a estos espíritus!

“Busca a Dios,” les decía y tan pronto como empezaba hablar acerca del amor de Dios, ellos se iban. Pensamos que los habíamos guiado a entrar al Cielo.

Los fantasmas comenzaron a buscarnos a nosotros, a veces se daban a conocer mediante la creación de zonas frías cerca de nosotros, en la casa.

Cuanto más involucrada estaba, más quería aprender. Nada era tan fascinante como el ocultismo. Mi curiosidad se extendió a la brujería, la reencarnación, las cartas del Tarot, la proyección astral, la escritura automática y casi todo de lo que se me ponía enfrente. El único campo oculto que nunca intenté fue el satanismo, porque yo no creía que existiera el diablo. Esta incredulidad resultó ser una de las razones por las que confiaba en lo oculto.

Mi vida dio un giro repentino no deseado, después de cumplir diecisiete años. Mi familia se mudó del sur de Nueva Jersey al estado de Nueva York. No había nadie ahí que se interesara en unirse a la Sociedad Psíquica número dos.

Una nueva amiga, Janet, me dio un libro que explicaba por qué todos los espíritus contactados en sesiones de espiritismo son realmente demonios que tratan de engañarnos para convencernos que no necesitamos a Dios. Si esto fuera cierto, explicaría por qué los fantasmas siempre se fueron cuando empecé a hablar acerca del amor de Dios. Pero eso no era lo que yo pensaba que había pasado, así que desatendí la advertencia del autor.

Yo no sabía que pronto iba experimentar la prueba de esto, de primera mano.

En mi último año de la escuela secundaria, me encontré con el joven que más tarde se convertiría en mi marido. Le dije que sería divertido hipnotizarse y visitar el mundo del más allá. No dispuesto a decir “no” a la chica que quería impresionar, estuvo de acuerdo.

“Tú estás yendo más y más profundo dentro del mundo de los espíritus”, dije con tono monocorde,  mientras se sentaba en el sillón de mis padres, confiando en mí. “Mira alrededor tuyo con tus ojos espirituales.”

El cuerpo de Ralph comenzó a temblar nerviosamente y se despertó con un sobresalto. Sus ojos se clavaron en mí con un miedo intenso.

“¿Qué pasó?” pregunté.

“No puedo hablar de eso.” Se levantó y se fue.

“¿Ralph, qué fue lo que viste?”

El dudó, moviendo su cabeza. “No fue nada de lo que tu dijiste que sería.”

“¿Viste algo?”

Se estremeció. “Una figura enorme, horrible. Oscura y sombría. Fría.” Hizo una pausa. “Trato de alcanzarme” Se dio la vuelta para salir de mi casa tan rápido como sus pies lo permitieron. “Fue diabólico. Muy diabólico.”

A pesar de esa experiencia aterradora, todavía tenía ganas de volver a intentarlo, aunque no con Ralph. La oportunidad nunca llegó, pero continué leyendo más y más sobre los fenómenos psíquicos. En la universidad, incluso me tomé un curso sobre el mismo.

Cuando Ralph y yo nos casamos, nos mudamos a Florida. Nuestras nuevas vidas no incluyeron una iglesia, porque no podíamos encontrar una que fuera buena para nosotros. En ese momento, no podía estar satisfecha con una iglesia que no creía en la reencarnación como un camino alternativo al cielo o que los cristianos estuvieran llamados a evangelizar a los fantasmas.

Después de tantos años de hacer a Dios parte de mi vida diaria, quise vivir sin Él. Después de tantos años de búsqueda de lo sobrenatural, di la espalda al mayor Ser sobrenatural en el universo.

¿Me hubiera alejado de Dios si nunca me hubiera metido en el ocultismo? Es imposible saberlo, pero una cosa es cierta: La participación en esto arruinó mi relación con Él. Mis creencias cristianas habían sido deformadas por el ocultismo y me dejó sin conciencia de una necesidad de Dios o de la Iglesia que la Ouija había descrito como personas.

Había caído víctima del mayor peligro del ocultismo. Lo había usado para desarrollar mi espiritualidad. Había pensado que me llevaría a estar más cerca de Dios y la Verdad. Al final, destruyó lo que había tratado de ganar.

Esto pasa cuando la gente se involucra en lo oculto. Inverosímil, como parece al principio, pero eventualmente termina en destrucción

Todos nosotros estamos en la búsqueda de la verdad. La búsqueda es buena, pero aquellos que tratan con lo oculto, se arrullan en el pensamiento de que han encontrado la verdadera realidad. Estamos influenciados en la creencia de que ya no tenemos que buscar la verdad.

En realidad, esto va contra nuestro deseo innato de perseverar hasta que encontremos la verdad que satisfaga totalmente nuestras ansias de amor. El Papa Juan Pablo II aborda esto en su carta encíclica El Esplendor de la Verdad. Él dice que la curiosidad no puede ignorar la obligación de hacer la más alta y pura de todas las preguntas. Agrega:

En realidad, nos estimula a afrontar las más dolorosas y decisivas de las batallas, la del corazón y la de la conciencia moral. Nadie puede escapar de las preguntas fundamentales: ¿Qué debo hacer? ¿Cómo distingo el bien del mal? La respuesta es sólo posible gracias al Esplendor de la Verdad que resplandece profundamente dentro del espíritu humano, como el salmista da testimonio: “Son muchos los que dicen: «¡muéstranos, oh Dios, tu rostro alegre»” (Salmo 4, 6).

La luz del rostro de Dios brilla con toda su belleza en el rostro de Jesucristo, “la imagen del Dios invisible” (Col. 1:15). . . .

Consecuentemente la respuesta decisiva para la pregunta de todo hombre… es dada por Jesucristo, o mejor aún es Jesucristo mismo.


Overcoming the Power of the Occult

¿Real o imaginario?

¿Qué tan real es el ocultismo? ¿Es realmente tan grande como una amenaza? ¿En qué consiste?

Aquí hay un estudio completo de la guerra espiritual necesaria para combatir los males de nuestro tiempo. Aquí está toda la información que necesita saber para reconocer signos de afectación oculta. Y aquí hay más de 180 referencias de las Escrituras para respaldarlo.

Este libro es diferente a otros sobre el tema porque enfatiza y conduce a los lectores al mayor poder y amor de Jesucristo. Es un libro de victoria.

“Una bomba de tiempo de la verdad, esperando explotar con las realidades de lo oculto.” Padre Edward P. Nichols.

“El autor, con arte y habilidad, disipa los mitos, armando así al lector, con poder”.  Dr. Ronald Cannella, Ed.D., Licenciado en psicología

Ordena este libro en Queenship Publishing
256 pp.  $9.50 + s/h

© 1989 por Terry A. Modica, autora de los libros Venciendo el Poder de lo Oculto (Queenship Publishing) y El Secreto Oscuro del Ouija (libro digital descargable).


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